Por qué el chicle no se pega a los dientes al masticarlo
La explicación científica de por qué el chicle se pega al suelo pero no a tus dientes
Es una de esas preguntas que casi todo el mundo se ha hecho alguna vez: si el chicle se pega con tanta fuerza a las zapatillas, a la mesa o al pelo… ¿por qué no se pega a los dientes mientras lo masticamos? La respuesta tiene que ver con la saliva, la composición del chicle y cómo funciona la adhesión en superficies húmedas.
La clave está en la saliva
El agua y la humedad lo cambian todo
Dentro de la boca hay un elemento fundamental: la saliva. Mantiene los dientes constantemente húmedos y actúa como una capa lubricante. El chicle está formulado para comportarse de forma muy distinta en un ambiente seco que en uno húmedo.
En superficies secas (suelo, tela, papel…), el chicle se adhiere con fuerza. En cambio, en un medio húmedo como la boca, esa capacidad de “pegarse” a los dientes se reduce enormemente.
De qué está hecho realmente el chicle
El chicle moderno tiene una base insoluble en agua formada principalmente por:
- Elastómeros y polímeros sintéticos (o naturales en orígenes históricos como el chicle de sapodilla)
- Resinas
- Ceras y rellenos
- Edulcorantes, aromas y otros ingredientes solubles que se liberan al masticar
La base del chicle es en gran parte hidrófoba (repele el agua). Eso hace que se mantenga unida y elástica, pero que no forme una unión fuerte y permanente con la superficie húmeda y lisa del esmalte dental.
Por qué se pega a otras cosas y no a los dientes
Adhesión vs cohesión
El chicle tiene una gran cohesión (sus moléculas se mantienen unidas entre sí) y se estira con facilidad. En cambio, su adhesión a superficies húmedas y lisas como los dientes es baja gracias a la saliva.
Además, al masticar estás constantemente moviendo y deformando el chicle, lo que impide que se asiente y forme una unión estable con el diente. En una superficie seca y quieta, sí tiene tiempo y condiciones para adherirse con fuerza.
El esmalte es liso y está “lubricado”
Los dientes tienen una superficie relativamente lisa y están cubiertos por una película de saliva. Para que algo se pegue bien hacen falta contacto íntimo y, a menudo, cierto grado de “mojado” de la superficie. La saliva interfiere en ese proceso y reduce drásticamente la pegajosidad del chicle sobre el esmalte.
¿Y si se te pega un poco?
En algunas ocasiones el chicle puede adherirse ligeramente, sobre todo si:
- Tienes poca saliva (boca seca)
- Hay restauraciones dentales, brackets o superficies rugosas
- El chicle es muy nuevo y todavía está liberando azúcares o componentes pegajosos
Incluso en esos casos, suele despegarse con facilidad al seguir masticando o con ayuda de la lengua, algo que no ocurre cuando se pega a la suela de un zapato.
Resumen científico rápido
- El chicle se pega bien a superficies secas.
- Dentro de la boca, la saliva mantiene todo húmedo y lubrica los dientes.
- La base del chicle es mayoritariamente hidrófoba y elástica.
- El movimiento constante al masticar impide que se fije.
- Resultado: se mantiene unido a sí mismo, pero no se pega de forma permanente a los dientes.
Conclusión
El chicle no se pega a los dientes al masticarlo principalmente por la acción de la saliva y por la forma en que está diseñada su base de polímeros. Mientras que en seco se convierte en un adhesivo molesto, en el ambiente húmedo y móvil de la boca se comporta como una masa elástica que se mantiene unida a sí misma sin adherirse al esmalte.
Una pequeña maravilla de la química de materiales que hace posible masticar chicle sin que se te quede pegado a los dientes.
